@MoralesCaen@compromis@GVAeducacio Falso. Acuerdo de plantillas. Susticiones en tiempo y forma. Bajada de ratios. Disminución de horas semanales de clase. Programe Edificant (para infraestructuras de centros), etc. Todo esto se ha paralizado y empeorado.
Our team is on the ground in #Valencia, assessing the extensive impact of the #DANA floods and working closely with @juntos_vida to coordinate effective relief efforts. Together, we’re committed to supporting affected communities and providing the assistance they need during this challenging time.
#Spain #KhalsaAid #FloodRelief
#ServingHumanity #Seva
Mientras volvemos de Paiporta, pongo hilo para voluntarios, con todo lo que me hubiera gustado saber.
Tareas clave, materiales y consejos.
No soy ningún profesional. Si meto alguna gamba, por favor corregidme.
Empezamos por tareas
1. Agua
2. Barro / escombro / barro
3. Agua
Hola @carlos_mazon_,
Durant 7 anys vaig ser cap de gabinet de la vicepresidenta del Consell
Per això sé que qualsevol comunicació amb ella, per important que fora, era a través del gabinet
Si una ministra t'envia un sms és perquè abans ho ha intentat tot
Eixe tuit t'inculpa més.
No sabía que necesitabais un perfil de El Ventorro, pero aquí va.
Llevo mucho tiempo sin escribir, así que este es un artículo de libre distribución. Cualquier persona o medio, si lo considera interesante, puede distribuirlo con o sin cita. Espero que sirva.
EL VENTORRO
El Ventorro no tiene Instagram ni una Estrella Michelin. Tampoco un sol y ni siquiera ondean en su fachada los reconocimientos de la crítica gastronómica local. Sin embargo, su ticket está a la altura de los Big Gourmand de València. Es un restaurante de producto, caro, donde lo mejor del mercado y la temporada se sirve a una mesa que pide según canta los platos Alfredo Romero, nieto de los fundadores de esta casa de comidas familiar abierta en 1967. Él es el artífice de un local que no se entiende sin su mando a partir de la década de los 90.
En El Ventorro todo el menú está fuera de carta. Todos los precios son a convenir y no se discuten porque es importante no parecer miserable. Como ocurre con su bodega extensa y –también– sobrepreciada, comer en El Ventorro no tiene tanto que ver con el disfrute que va del paladar al estómago, sino con la posibilidad de formar parte del lugar donde suceden las cosas. ¿Qué cosas? Las del vil metal, los negocios y sus artesanos. Una pista: solo da comidas y de lunes a viernes. Otra idea: está en el distrito financiero de la ciudad, a un paso de la bolsa aunque eso en 2024 ya de igual. A un paso del centro del poder local y regional.
Yendo al grano, El Ventorro es territorio de hombres. Empresarios que tuvieron la oportunidad de ser antifranquistas antes de que Franco muriese y que décadas después requieren de un espacio de confianza a la hora de comer. A veces, la confianza se traba como el caldo espeso de unas lentejas guisadas con una parte considerable de grasa, también con una fabada, garbanzos, estofados y alubias. Sí, sí, servidas en el centro de València, porque la capital de la dieta mediterránea, su historia, su huerta admirada en medio mundo y la cultura que ha generado, tampoco se relacionan con su menú. Y hay algo de descalzarse, un olor muy preciso en la memoria de abuelas y casas viejas, capaz de reconectarnos con una idea de confort y complicidad que valen mucho para el público de este local.
Al Ventorro se va por confianza y discreción. Su puerta, a dos pasos del Carrer de la Pau, es tan prudente estéticamente que pasa desapercibida incluso buscándola. Le acompaña un discreto cartel con dos informaciones precisas: casa de comidas –cierto– y el teléfono de reservas. Teléfono fijo, claro, porque El Ventorro no solo no tiene cuenta de Instagram, es que confía únicamente a una línea telefónica fija sus reservas. Y es raro ver sus estancias vacías, porque no requiere ni de community manager ni de número de WhatsApp. Lo que sirve es una suerte de ambiente de camaradería, de seguridad entre comerciantes que son, al fin y al cabo, los que han escrito la historia de València.
En El Ventorro hay reservados y, sobre todo, rincones de luz tenue pero suficiente para que siempre haya alguien con traje a medida acercándose a otra mesa a estrechar la mano. Todo es próximo, pero suficientemente distante. Está recargado de objetos y dominado por una sensación clara de participar de un viaje al pasado. Las vigas de madera, los techos bajos, la escalera de talla excesiva y la colección de aperos de labranza, molino y bodega. Hay cerámicas que reconectan con la cultura local y, entre guisos, chuletillas y chuletones, algo parecido ocurre cuando alguno de los ejecutivos resulta estar a dieta y pide un pescadito fresco. A la espalda, a la sal, al horno, un guiño acidental de patriotismo desde la lonja valenciana.
Un veterano periodista de la ciudad lo llama “la cueva de las conspiraciones”, pero le resta peso al trajín de políticos. Si acaso, más segunda fila (directores generales) que consellers. Más fontanería que arquitectura, supongo. Es el local donde se sucedían las tramas de muchos de los hombres que jamás han aparecido en el sumario de un caso de corrupción, pero que siguen escritas en el libro ‘Mis queridos promotores. Valencia 1940-2011’, del añorado profesor de Economía de la UV Josep Sorribes. La ciudad “construida y destruida” no se puede entender sin ellos, sin la ingente cantidad de capital generada desde los felices 90, desde las costas sin ley y el desarrollismo final, y hasta el crack de 2008. Este restaurante fue y es un espacio natural para dejar fluir sus intereses creados.
Es una mala noticia para El Ventorro que Presidència de la Generalitat admitiera a los medios el lugar exacto de la reunión entre el primero de los valencianos, Carlos Mazón, y la periodista Maribel Vilaplana, el pasado 29 de octubre, el día de la tragedia. Hasta la fecha, el mayor valor de mercado de El Ventorro en la ciudad era estar fuera del foco. Ajeno a los premios, a los influencers, a las guías prestigiadas para comer bien en la ciudad. Era, al menos hasta hoy, un templo de lo secreto entre quienes no requieren de vanidad ni una vida pública exhibida en redes para seguir manejando un tramo importante del capital valenciano. Un restaurante tan sinónimo de la discreción que es raro tener cobertura entre sus muros. ¿Y si el president no la tenía? ¿Alguien ha tenido en cuenta este detalle?
Lo que a otros nos merece la pena tener en cuenta es como en lugares que evocan el siglo XIX y añoran el XX sigue manejándose una forma de mandar anacrónica. El detalle del dónde ocurrió la comida que, presuntamente, provocó que Mazón llegara tarde a su compromiso con una Emergencia inédita, histórica, nos hace temer lo peor: que seguimos en manos de gente que ve el mundo desde un lugar muy antiguo, desincronizado en gran medida con la ciudad que vibra a su manera al otro lado de sus anchos muros de piedra.
Hoy mi hermano y yo hemos ido a Aldaia a echar una mano allá donde hemos podido. De paso hemos preguntado un poco lo que está haciendo falta. Si vas a hacer voluntario os comento mi experiencia y recomendaciones.
-Equípate adecuadamente. Lleva mascarilla, hay zonas que huele a agua podrida. Si no tienes botas, en los ayuntamientos reparten algunas, aunque no siempre tendrán para ti, usa bolsas de basura para cubrirte hasta los tobillos. El agua ahora es un foco de infecciones, ¡protégete! Ponte guantes para no tocar nada, por si tienes que sacar cosas.
-Ve al ayuntamiento primero. Allí hay policía con información de lugares donde pueden necesitar ayuda. Habla con los policías locales (hay nacional pero no conocen el terreno, muchos son de otros lugares de España) y te dirán donde puedes ser útil.
Si te falta equipamiento, allí te pueden proveer, aunque intenta llevar la mayor parte.
-No hagas el cafre. Hay trabajos que mejor dejar a la UME, bomberos o ejército. Ya se ve un despliegue más contundente en muchos sitios. Si vas a hacer algo más pesado, que sea bajo su tutela y sólo si la piden. Hay algunos con maquinaria pesada ya llevando esos temas.
- Lleva algo de comida. Aunque el suministro de alimento a los pueblos está funcionando, botellas medianas-pequeñas de agua es algo que me han comentado que ahora les viene muy bien. Llevad comida enlatada, hay gente cocinando en zonas, ofrecédselo y si te lo rechazan te dirán donde viene mejor.
-Lleva algo de ropa de repuesto. Camisetas y algún pantalón por si te tienes que cambiar. Si te cubres bien no hará falta, a no ser que te embarres del todo, pero por si acaso.
-Las casas antiguas, un foco de ayuda. L´Horta Sud está llena de pueblos de gente "de toda la vida", con las clásicas casas de un piso, con un bajo recibidor con corral. La gran mayoría han sido arrasadas y necesitan ayuda. Es un punto donde nos han comentado que hace falta muchos voluntarios, la policía derivó a bastantes de ellos.
-Si vas solo, intenta unirte a alguna cuadrilla. Actualmente veo mucha organización entre grupos, pide permiso y así entre más gente podréis hacer mejor los trabajos.
-Vuelve a casa antes de la puesta de sol. Se habla de inseguridad, aunque está todo a rebosar de policía y soldados, seguridad hay, también dependerá del pueblo. Pero las carreteras están totalmente colapsadas y volver puede ser un infierno. Si has ido en transporte público (ya hay zonas en las que te dejan en la entrada al municipio), es el momento de regresar y no quedarte "atrapado". Aun así hay muchos coches voluntarios que están llevando a gente de vuelta a Valencia capital y a la inversa. Si no te sientes seguro, no lo aceptes, aunque me consta que son gente bien.
Y esto es un poco todo. Llevaba días enrabietado sin poder ir a Valencia y ver toda la que ha montado la gente, no podía no ir. Hacedlo, ver en primera persona lo sucedido, hacer memoria y, sobre todo, ayudar. El trato y la coordinación de la gente, local y de otros lugares, es algo brutal y emocionante.
Un saludo.
Hui, gràcies a l’organització de @massacriticavlc hem agarrat les nostres bicicletes amb alforjes i hem carregat prop de 400kg de menjar entre un equip de 5 persones en diversos viatges.
Francesc Mauri, enrabiat: "La gota freda té components del canvi climàtic, però el culpable d'aquesta tragèdia té noms i cognoms, i és la gestió de l'emergència" #SuplementCatRàdio
https://t.co/qU9xKE0Vxi
⚠️ PIDO MÁXIMA DIFUSIÓN ⚠️
😷 Malas noticias han dado positivo el análisis del fango en cuanto proliferación bacteriana
•Mucho cuidado y seguid las instrucciones de protección:
- Doble guante
- mascarillas
- botas de agua
- uñas de mano y pies bien cortas
- tapar heridas
Los fascistas van extendiendo el bulo de que los inmigrantes están saqueando supermercados. Cuando en realidad es gente normal buscando agua, leche y comida en general.
No os perdáis el final del vídeo que hay sorpresa.
Hola, Emilio. Te hablo despacito en castellano porque eres tan corto que hasta tienes problemas para entender y hablar tu lengua materna y, en tu caso, es crueldad severa exigirte cualquier tipo de esfuerzo intelectual: ¿Puedes publicar tu geolocalización de Gmaps del martes?
Importantísima reflexión de Victòria Rosselló meteoróloga de @apuntoratge sobre la cronología de la tragedia en València.
“La alerta roja estaba desde primera hora, a las 15:00 dijimos (desde L’Oratge) que la gente no saliera de casa, el mensaje oficial llegó a las 20:00”
Estem parlant del millor tall de l’any, sens dubte. Explica tantes coses amb una rèplica que té el mateix valor dramatúrgic que el millor vers de Hamlet com a mínim.
Israel will be studied for decades as an example of a nation overwhelmed with genocidal mania.
An Israeli peace activist shares a video of Palestinian children burning alive after an Israeli missile hits a hospital.
Let's see responses from Israelis and hit 'Translate post'.