Cada botella de agua donada proviene de un venezolano que no tiene agua en su casa.
Cada linterna es de un venezolano que padece apagones de 8 horas.
Cada bolsa de comida es de un venezolano que gana menos de un dolar al mes de salario mínim.
Cada medicina es de un venezolano que tiene que elegir si ese mes compra las pastillas o come.
Cada pieza de ropa es de un venezolano que, probablemente, lleva ya varios años sin estrenar.
Por eso es que jamás podrán rompernos como nación, como gentilicio:
Porque nuestra solidaridad es tan fuerte, está tan incrustada en nosotros, que no se detiene a ver la necesidad propia a la hora de atender la mayor necesidad del otro. Porque toda nuestra ayuda proviene de un pueblo al que no le sobra nada.
Somos un pueblo con muchas virtudes: nuestro sentido del humor, nuestra alegría, nuestra fuerza.
Pero quizá una de las mayores es nuestro sentido de comunidad. Para nosotros, la solidaridad no es un excedente: es nuestra norma. "Donde comen 4, comen 5" nunca fue para nosotros un cliché, sino una forma de vivir.
Saldremos de esta, juntos, unidos, y más fortalecidos. Como salimos de tantas otras en el pasado.
Mi madre siempre me metía comida de más.
Siempre.
Aunque yo le dijera que no.
Aunque fuera a trabajar.
Aunque solo saliera un rato.
—Llévate esto, por si acaso.
Yo me enfadaba.
De verdad.
Tenía 31 años.
Trabajo.
Casa.
Mi propia nevera.
Y aun así, cada vez que iba a verla,
salía con una bolsa.
Un bocadillo.
Una pieza de fruta.
Un táper.
Una servilleta doblada.
Un día le dije:
—Mamá, no vivo en la guerra.
Ya sé comprarme comida.
Ella no respondió.
Solo cerró la bolsa.
La dejó encima de la mesa.
Y se fue a la cocina.
Pensé que se había enfadado.
Pero volvió con una caja de galletas antigua.
De esas de metal.
La abrió despacio.
Dentro había una libreta pequeña.
Un ticket arrugado.
Una foto en blanco y negro.
Y una servilleta vieja, doblada en cuatro.
—Esto me lo dio mi madre el día que me fui de casa —dijo.
Yo no entendía nada.
Abrió la servilleta.
Dentro no había comida.
Solo una frase escrita a lápiz:
“Hoy no tengo nada que darte.
Pero no quiero que salgas pensando que nadie se preocupa por ti.”
Se me cerró la garganta.
Mi madre pasó el dedo por aquella frase como si todavía pudiera tocar a la suya.
Y entonces lo entendí.
No me llenaba la bolsa porque pensara que yo era incapaz.
Me la llenaba porque ella sabía lo que duele salir de casa con hambre
y que nadie pueda ayudarte.
Antes de guardar la caja, me dijo:
—Cuando alguien te da comida,
no siempre te está dando comida.
A veces te está diciendo:
“Mientras yo esté aquí, no vas a sentirte solo.”
Una de las vainas que más odio es que no hay un (1) queso amarillo nacional decente.
Todos saben a plástico o no saben a nada.
Los mejores son Torondoy y Los Frailes, pero o son absurdamente caros o simplemente no se consiguen.
La mamá le dice que en un año todos estarían reunidos otra vez.
El chico le dice que su abuela se cansa pero que en el colegio él y sus hermanos están sacando buenas notas. Que hacen lo que pueden.
Se dan la bendición mutuamente y terminan la llamada.
...
Maldito ch-abismo.
Llegan muy buenas noticias desde Perú, pasarían a segunda vuelta Keiko Fujimori y López Aliaga, las elecciones se definirán entre dos candidatos de derechas y la izquierda queda totalmente fuera del juego.
4/ Deja de pedir permiso para cambiar de rumbo.
Si tu camino actual te agota, cámbialo. El apego a lo que ya invertiste destruye más sueños que el fracaso en sí.
Hoy podría quejarme... pero sería injusto. Estoy sana, tengo trabajo y no me falta un plato de comida. Eso que a veces doy por sentado, otros lo están pidiendo en oración.
Gracias Dios por tanto 🙏🏻
Uno de los momentos más memorables de la historia de los Oscar fue en 1999 cuando Roberto Benigni 🇮🇹 recibió el premio por "La vida es bella".
Benigni es reconocido mundialmente por su espontaneidad, desbordante energía y su capacidad para fusionar la comedia con el drama profundo.
Está profundamente unido a su esposa y musa, la actriz Nicoletta Braschi 🇮🇹, a quien conoció en 1980 y a quien dedica públicamente cada uno de sus logros. Una auténtica historia de amor.
Buenos y bonitos días para todos los que viven en su mundo; los que no echan vaina; los que tienen intenciones limpias y palabras certeras; los que encuentran lo que buscan y aman lo que tienen.
Que todo salga muy bien para ti hoy ❤️
Cuando dices: "les daré a mis hijos lo que mis padres no me dieron."
Sigues atrapada en el patrón.
Debes darles lo que ellos necesitan, no lo que a ti te faltó.
La mirada debe estar en ellos, no en tus carencias.
tener un espacio personal es un bello refugio que te permite descolgarte un poco del mundo, incluso de tus propios pensamientos que a veces te desgastan. Tener un tiempo para el ocio, para la creatividad o cualquier cosa que te permita habitar tu singularidad. Esa paz mental.
Dijo una vez Jorge Luis Borges: "Yo no hablo de perdones ni de venganzas. Lo mío es más simple: las personas que me lastiman dejan de existir para mí. No me ocupo nunca más de ellas. El olvido es la única venganza y el único perdón."
Me tocó el ❤️este video “Contigo Aprendí”. Ustedes son muy jóvenes y puede ser que no lo entiendan pero para los de mi edad nos hace llorar. Gracias viejo por tanto!!
@estendenciavzl Tiene que entrar a la economía competencia , las leches en España entre 1€ a 1,20€ así debería ser y verás que bajarán los precios , pero mientras no hay compentencia es imposible que se baje de precio .
🇻🇪🤝🇨🇱 | "Son venezolanos, no hablan, dejan la mercancía y siguen".
Chileno se impresiona al ver a los repartidores de origen venezolano, ayudando a los afectados por los incendios forestales en Chile.
El originario de Chile compartió un video, donde muestra cómo arriban decenas de motocicletas con sus bocinas, indicativo que han llegado para descargar los insumos y luego, continuar con su labor.
El hombre relata que entregan la mercancía, sin hablar y como se muestra en los videos con una sonrisa en su rostro, para finalmente, continuar y seguir aportando su granito de arena para el país que les abrió las puertas.
A la mujer del aeropuerto que apartó a su hijo de mi perro…
Viste a un pitbull K9 gris azulado, con una oreja cortada y un chaleco táctico, y en esa fracción de segundo el miedo decidió por ti. Te escuché susurrar: “¿Por qué este perro está permitido aquí?”
Lo que no viste fue la historia escrita en sus cicatrices.
Se llama Atlas. Es un K9 retirado que pasó años trabajando junto a miembros del servicio estadounidense en el extranjero, entrenado para detectar el peligro mucho antes de que alcanzara a personas inocentes. ¿Esa oreja dañada? No es por una pelea: es por una explosión, mientras hacía exactamente aquello para lo que fue entrenado: proteger vidas humanas.
Pensaste que miraba a tu hijo porque era agresivo. No lo era.
Estaba escaneando la sala de la única forma que conoce. Incluso en la jubilación, su instinto nunca se apagó. Multitudes, movimientos, sonidos desconocidos… su mente sigue trabajando para proteger a todos.
Atlas no es un monstruo. No es una amenaza. Es un veterano.
Llevó un peso más grande que el que la mayoría de las personas llevará jamás. Trabajó noches largas, en entornos ruidosos y situaciones de alto estrés para que otros pudieran volver a casa. Ahora, lo único que quiere son aeropuertos tranquilos, manos familiares y quizá un lugar suave donde descansar.
La próxima vez, no lo juzgues por sus músculos o por su raza. Pregunta a su guía. Mira un poco más de cerca.
Puede que te encuentres con un héroe que camina sobre cuatro patas… y que adora absolutamente los masajes en la barriga. 🇺🇸🐾
Revista: Historias verídicas 📸