que los jonas brothers se hayan dado cuenta antes que la derecha de que quienes nos invaden realmente son los noreuropeos….. pero lo de la prioridad nacional solo es aplicable si no eres blanco nuclear….
Los ciudadanos no deben encargarse de algo tan peligroso como apagar incendios. Lo que tienen que hacer es simplemente dejar de votar a partidos que recortan en prevención de incendios
pedri: nǐ hǎo
ferran: y ve y cuéntale a la gente que franco no era tan malo
cuenta de twitter: nono pero yo creo que estos jugadores son claramente woke
la unión europea: qué billete os da menos susto
oyarzabal y unai: angst 47k palabras
las argentinas:
🚭 Frente al ruido y los bulos de la nueva Ley Antitabaco, vamos con datos y ciencia:
«El Gobierno lo que quiere es recaudar»
Si quisiéramos recaudar, promoveríamos que se vendiera más tabaco. Llevamos veinte años haciendo exactamente lo contrario: dificultar que la gente empiece a fumar y ayudar a que cada vez más personas lo dejen.
«El Estado ingresa más de 7.000 millones con el tabaco»
Y gasta todavía más tratando cánceres, enfermedades cardiovasculares y respiratorias, a lo que hay que sumar bajas laborales, incapacidades, dependencia y pérdida de productividad. El tabaco es un pésimo negocio para el Estado y una tragedia para las familias.
«Entonces, ¿por qué suben los impuestos al tabaco?»
Porque subir el precio reduce el consumo, especialmente entre los jóvenes. La fiscalidad busca precisamente que se compre menos tabaco y que cada cajetilla contribuya más a financiar los servicios públicos que después tienen que atender las enfermedades que provoca.
«Si es tan malo, que lo prohíban por completo»
Entre permitirlo todo y prohibirlo todo existe la regulación. Una persona adulta puede fumar, pero esa decisión termina donde empieza el derecho de los demás a respirar sin humo.
«De respirar un poco de humo no se muere nadie»
Del humo ajeno se enferma y también se muere. La OMS advierte de que no existe un nivel seguro de exposición: respirar humo de segunda mano provoca cáncer de pulmón, enfermedades cardiovasculares e ictus, y el tabaco causa más de un millón de muertes prematuras al año entre personas que no fuman.
«En una terraza el humo se lo lleva el aire»
El humo se dispersa, pero no desaparece, especialmente en terrazas concurridas, cubiertas o rodeadas por cerramientos. Para un cliente puede ser un rato; para quien trabaja allí puede ser toda la jornada.
«También respiramos contaminación de los coches»
Por eso también se combate la contaminación del tráfico. Que existan otros riesgos para la salud no convierte el humo del tabaco en saludable ni justifica dejar de actuar.
«El Gobierno solo sabe prohibir y restringir»
Ponemos límites al humo allí donde perjudica a terceros y acompañamos a quien quiere dejarlo con prevención, atención sanitaria y tratamientos. Regular, prevenir y ayudar forman parte de la misma política.
«Estáis atacando a los fumadores»
La ley protege a las personas fumadoras de una adicción y protege a quienes tienen alrededor. El adversario es el tabaco y la industria que necesita captar nuevos consumidores, no quien fuma.
«Fumar es una decisión personal»
Lo es mientras sus consecuencias sean personales. Cuando el humo lo respiran un camarero, un niño o la persona de la mesa de al lado, la decisión deja de afectar únicamente a quien enciende el cigarrillo.
«Cada bar debería decidir si permite fumar»
La salud laboral no puede depender de la decisión comercial de cada establecimiento. Tampoco dejamos a cada empresa decidir si cumple las normas de seguridad o si protege a sus trabajadores.
«La ley arruinará a la hostelería»
La patronal hizo pronósticos similares cuando se eliminó el humo del interior de los bares y la catástrofe nunca llegó. Hoy la propia Hostelería de España presume de 166.000 millones de euros de facturación y 1,85 millones de empleos; parece que las cañas sobrevivieron perfectamente al aire limpio.
«Los fumadores dejarán de ir a los bares»
La gente seguirá yendo a los bares para encontrarse, comer y tomar algo, no para recibir una dosis obligatoria de humo. La experiencia internacional tampoco acredita daños económicos provocados por las leyes de espacios sin humo.