estoy cansada de sentir que me estoy despidiendo de todo, todo el tiempo; de las cosas que hago a diario, de los momentos, de las personas, de los objetos, recuerdos, canciones. Siento que me despido de todo, pero aún sigo aquí.
Abelardo De La Espriella puede ser el presidente de Colombia pero no será hoy ni nunca el mío. Lo aborrezco a él, a toda su gente, a su fraude y a su campaña sucia.