Nunca falta la insoportable que con tal de llevarte la contraria no acepta tus sugerencias y sumarle esa redacción tan infantil y maluca para un puesto de especialidad, qué oso.
Ya que hoy día se monetiza cualquier absurdez, cuánta plata daría vender estas cartas de amor y mentiras que alguna vez me escribieron, se pueden adaptar a chiste si se quiere.
Un día con clima precioso y yo acá en la empresa perdiendo el tiempo porque se fue la luz. Ahi se les sumó el dominical y sin razón a karma por no dejarme descansar desgraciados.