¡Te invitamos al cine! REGALAMOS 100 ENTRADAS.
Disfruta de "PIONERAS. Solo querían jugar": una historia increible : la del primer equipo de fútbol femenino en España, mucho antes de conseguir llegar a la cima del mundo.
RT
Like a esta publicación
Entra en el link y participa
Hoy, 8 de Marzo, es un día para recordar cuánto hemos avanzado como sociedad y para celebrar a todas las que antes que nosotras caminaron hacia delante. Por ellas, por las del futuro, por todas nosotras…. NI UN PASO ATRÁS.
#8M
Os quiero contar algo que me viene pasando desde hace un año.
Las mujeres estamos hartas del miedo y el acoso, pero no nos van callar: vamos a plantarles cara.
Es curioso. En este país donde la economía no se le da mucha importancia, y cuando Europa respalda un cambio jurídico como la ley del " sí es sí".
Silencio absoluto.
Hoy el Parlamento Europeo ha dado luz verde a una directiva que consagra un principio claro: sin consentimiento no hay sexo; sin “sí” libre, es agresión.
Y sí, ese es el mismo modelo sobre el que se construyó la ley española del “solo sí es sí”.
Incluso el Partido Popular Europeo ha votado a favor. Conviene recordarlo.
El mensaje es rotundo: no hace falta que haya moratones, tirones de pelo o una amenaza con arma para que exista violación.
Ese viejo imaginario judicial en el que la víctima debía demostrar que se resistió queda atrás.
Se pasa de un modelo centrado en la resistencia al modelo del consentimiento.
Adiós al “demuéstrame que dijiste no”.
Bienvenido el “demuéstrame que hubo un sí”.
Europa ha señalado el camino: el consentimiento libre es el estándar para proteger a las mujeres en toda la Unión.
Y no, no es una extravagancia ideológica española; es una evolución jurídica coherente con décadas de reivindicación feminista y con los compromisos internacionales en materia de derechos humanos.
Probablemente no sea una noticia con grandes titulares.
Pero conviene no olvidar dos cosas:
primero, que el principio jurídico del consentimiento que lideró Podemos e Irene Montero ya es referencia europea.
Y segundo, cómo se aplicó en España en sus primeros meses, con interpretaciones judiciales que rebajaron condenas y desataron una tormenta política que aún colea.
Porque nunca olvidaremos como la aplicaron algunos, y sabemos quienes fueron.
Un vergüenza.