Yo llevo la muerte en mi bolsillo izquierdo. A veces la saco y hablo con ella: "Hola cariño, ¿cómo estás?, cuando vengas por mi, quizá estaré listo, sólo permíteme ver a mis retoños florecer.”
Que ironía, una mujer me trajo al mundo, me recibió y vio mi llorar, otra mujer me enterró vivo, sin compasión se olvidó de mis lágrimas. Las mujeres son pieza clave en la vida, una vez y te rompan el corazón lo suficiente, despertarás y nunca más volverás a dormir.
Se me está yendo el cariño que le tenía a ciertas personas.
Se me están yendo las ganas de remar conversaciones que ya no tienen sentido.
Se me están yendo las ganas de insistir y de buscar,
se me está yendo el interés y creo que está bien, porque merezco seguir avanzando.
Fuiste como ese viento que llega sin avisar en plena primavera, desordenando todo a su paso, incluso mis pensamientos. Luego, como un golpe que no vi venir, mi cambio de actitud que te lastimó viejas heridas, sintiendo otra vez el dolor que creías haber dejado atrás. Yo te fallé.
Amo el atardecer, ya sea en primavera o en invierno; así te amé a ti, en todas y cada una de tus estaciones, pero por lastimarte todo cambió, como en un solsticio.