Riquelme es un tirano con complejo de Dios, un ególatra autoritario, un pelotudo importante con poder. Maneja Boca como un rancho: a dedo, a gritos y rodeado de chupamedias.
Se cagó en los ídolos, limpió a todos los que le hacían sombra. A Palermo lo ninguneó, a Tevez lo aisló, a Battaglia lo echó como un perro. Si no le besás el anillo, te raja.
Román no construye, arrasa.
El club está secuestrado por un tipo caprichoso, inseguro y vengativo. No hay democracia, no hay debate, no hay gestión. Solo hay un culto al “señor Riquelme”, el dueño del circo y del micrófono apagado.
En la cancha, un distinto pero Perdió todo lo importante. Trajo paquetes, improvisó DTs, jugó a ser mánager, presidente y dueño. Boca no juega a nada, pero eso sí: el ego de Román sigue invicto.
Riquelme ya no es ídolo: es un estorbo con ínfulas de emperador. Se cree Maradona, actúa como Chávez, y gobierna como un patrón de estancia con delirio místico.
Te dije y te aseguré que iba a ser un año muy divertido y te juro que me cago de risa de vos, de como te estás derrumbando, INÚTIL
Pago mes a mes Disney+ para que ahora que quiero ver el partido de Boca me diga que es exclusivo del plan más caro, joya che
La piratería es moralmente correcta, nunca duden de eso