Qué pena con ustedes meter política en este momento tan terrible, pero debo decir que todos los abelardistas del país son una mano de cafres hijos de puta, escorias sin cerebro. Sí, todos en general.
Antes creía en el "si estamos destinados, nos encontraremos más adelante". Hoy ya no, porque creo firmemente que el amor no se posterga, se elige en el presente, se construye con acciones, se cuida con acuerdos y se sostiene con compromiso.
Lo que vale la pena no se deja en pausa, no se guarda para "cuando sea el momento perfecto", se trabaja aquí se defiende ahora, se prioriza hoy.
Porque quien quiere no espera, elige.
Dominé el arte de no hablar mal de quien alguna vez amé, entendí que el odio suele ser solo el primer idioma del dolor y que con el tiempo, la herida sana, el rencor desaparece y el amor encuentra otra forma de existir en mi corazón
Donde fuiste una buena persona siempre dejarás una huella. Eso no se borra con el tiempo ni por el intento de alguien de cambiar la historia. Quién recibió tu bondad la recordará, aunque otros quieran hacerla desaparecer.
El cocinero de la megacarcel viendo cómo le digo que no como pollo, cerdo, sopas, jugo de mango, leche sola, agua con gas y que solo como frijoles de mi abuelita
tú pones la otra mejilla, y el día de mañana a las familias campesinas les va a tocar poner todo el cuerpo; a algunas, quizá, les toque poner a todos sus hijos. Que ese privilegio NUNCA te nuble la empatía
Votaron por la guerra quienes están más alejados de ella. Este país tiene memoria, pero no tiene empatía, y lo que no nos toca no nos importa. A Colombia no la mata la ignorancia, la mata el inhumanismo.
Lo que realmente duele es la gente de los territorios históricamente olvidados, las comunidades más afectadas por la desigualdad, quienes viven día a día enfrentando realidades que muchos ni siquiera conocemos.