El final de Stranger Things fue, como toda la serie, vintage. Las películas 80s eran simples: el héroe derrotaba al villano y todos eran felices. Los plot twists raros o muy extremos al final son cosa de los 2000s. El trauma del final (pésimo) de Game of Thrones nos dejó pensando que iba éste a ser un final doloroso y triste de ver, pero al contrario, fue sencillo y volvió a lo básico. Para que un final sea bueno no hace falta que te deje traumatizado, basta que sea emotivo y haga justicia al arco de historia de los personajes.
⭐⭐⭐⭐⭐