Este año me tocó mil veces trabajar mientras no podía dejar de llorar o controlar mi ansiedad. Que bendición el home office porque jamás hubiera podido atravesar por esto en una oficina.
Trabajar con el corazón destruido es una habilidad superhumana.
Hay muchas cosas que no sé pero lo que sí sé con certeza es que buscarte en los brazos de alguien más, jamás te hará sentir completa. El vacío no es para llenarlo con el exterior, sino es un viaje de introspección bien incómodo que duele muchísimo pero vale la pena.