Mi ex y ex ligues me enseñaron que no importa qué tan buena persona seas, ni que tan bien hagas las cosas, nunca serás lo suficiente buena para una persona que no sabe lo que quiere.
Soy lo suficientemente madura para admitir que a veces soy una persona difícil. Sobrepienso todo, actúo con impulsividad y puedo ser complicada de entender. Soy sensible a otro nivel y necesito paciencia. Pero también sé que mi amor no se compara con el de nadie. Puedo darte el mundo incluso cuando el mío se está desmoronando.