@daily_magazin Pues es qué a Doña Mofletuda le gusta lucirse… y así como que una celebridad, no creo, más bien sufre de síndrome de abandono o figura paterna.
JOAQUIN BELTRAN: “Cuando ayudámos a Ronaldinho a buscar casa en Querétaro, lo único que pedía era algo con muchos cuartos, porque a Rona no le gustaba estar solo. Siempre tenía a su gente cerca: amigos, familiares… incluso se trajo desde Brasil a su cocinera personal, porque no confiaba en comer nada que no saliera de su propia cocina. Lo que más le importaba era que la casa tuviera un jardín enorme y que le lleváramos camiones de arena para armar una cancha de bollyfoot. Y cuando ibas a visitarlo, el ambiente era puro Brasil: música, risas, y él jugando descalzo con los suyos. Verlo moverse era como ver a un niño feliz otra vez, disfrutando del fútbol sin cámaras, sin presión.”
“Una vez quiso ir a una plaza comercial a comprar una camisa, así, sin avisarle a nadie. Llegó con unos amigos, bajó del coche… y no alcanzó ni a entrar. La gente se le echó encima para saludarlo, pedirle fotos, abrazarlo. Terminó regresándose. Nos llamó y dijo riéndose: ‘No llegué ni a la tienda, hermano’. Al día siguiente tuvimos que hablar con la tienda, pedirles que abrieran una hora antes solo para atenderlo. Esa era la vida de Ronaldinho: cada salida era un evento, y cada gesto suyo —por pequeño que fuera— se volvía una historia. Era imposible que pasara desapercibido, porque donde estuviera, la alegría lo seguía.”
¡RONALDINHO SIENDO RONALDINHO! 😅