Ahora me lo tomo con más calma, pero qué duro es ver cómo cambió mi forma de ver y querer a las personas. Ya no idealizo, ya no me entrego igual. Aprendí a poner límites, pero en el fondo extraño la inocencia con la que solía querer.
El glow up más infravalorado es la inteligencia emocional. Cuando dejas de reaccionar a todo, dejas de buscar validación y empiezas a proteger tu paz. Toda tu vida cambia.