Ni siquiera ha terminado el año, y ya sé que no quiero volver a vivir uno como este. Un año lleno de lecciones, de despedidas y de un desgaste que jamás imaginé. Un año en el que conocí una versión de mí que espero no volver a encontrar nunca.
Obligarte a no buscar a la persona con la que más deseas hablar rompe por dentro. Cada parte de ti quiere escribir, llamar o saber de ella, pero eliges el silencio porque entendiste que hay personas que extrañas y aun así no deben volver a tener acceso a ti.