Ando comprometida, bronceada, como con 15 kilos menos, ni un pinche grano en la jeta, sin ojeras, trabajando en lo que amo y a punto de mudarme a Europa.
El monte Everest genuinamente no tiene nada en contra de mi.
Las ganas que tengo de que Messi se retire de una puñetera vez para poder disfrutar de un Mundial sin ver como la FIFA se lo regala. Es tan descarado que da asco.