El 22 de Junio de 1986 Maradona fue una pesadilla para Inglaterra, incluido @GaryLineker . En 2006, Diego lo invitó a ver un partido del club más grande del mundo. Lineker? Impactado con la gente que no para de cantar nunca. Aguante Boca siempre!💙💛💙
Para quienes recordamos aquella final ante Países Bajos 🇳🇱 en 1978, esta recreación a color realizada por la FIFA es un verdadero regalo.
Es increíble ver cómo los avances tecnológicos pueden devolvernos algunos de los recuerdos más lindos de nuestra historia futbolera 🥹🇦🇷
"Cuando llegamos estábamos fundidos. Gracias al Chiqui y a Massa. Nos dieron una mano muy grande. Nos dieron una estructura de desendeudamiento cuando todos nos decían que hagamos convocatoria"
Esto decía el presidente después de salir campeón
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La frase de Trump no es una bravuconada improvisada. Es una declaración de teoría del poder.
Cuando afirma que el único límite a su acción es su propia moralidad y su propia mente, y que no necesita el derecho internacional, Trump no está negando la existencia del derecho: está desnudando su crisis.
Desde Hobbes, sabemos que el orden nace cuando alguien es capaz de imponer límites al caos. Desde Kant, que el derecho internacional debía sustituir la fuerza por la norma. Desde Núremberg, que la moral individual no basta cuando el poder se desborda. Y desde la experiencia del siglo XXI, que el derecho internacional sin poder efectivo es retórica, no freno.
Trump dice en voz alta lo que muchos líderes practican en silencio:
que el derecho internacional solo funciona mientras coincide con el equilibrio de poder, y colapsa cuando se convierte en coartada para la inacción, la impunidad o la complicidad.
La historia es implacable:
– El nazismo no cayó por declaraciones jurídicas.
– El estalinismo no fue contenido por resoluciones.
– Las dictaduras latinoamericanas no terminaron por comunicados de expertos.
Cayeron cuando el poder cambió de manos o cuando el costo de sostenerlas superó el beneficio.
La pregunta incómoda no es si Trump “viola” el derecho internacional.
La pregunta real es: ¿qué hizo el derecho internacional cuando millones fueron exiliados, torturados, empobrecidos y silenciados durante décadas?
Cuando la norma protege al opresor y no a la víctima, deja de ser derecho y se convierte en formalismo vacío.
Cuando las instituciones multilaterales denuncian con precisión quirúrgica… y actúan con parálisis absoluta, pierden autoridad moral.
Trump no propone un mundo mejor.
Propone un mundo más honesto en su brutalidad: el poder manda, la moral individual decide y la norma acompaña —o estorba.
Eso es peligroso.
Pero también es un espejo.
Porque si el derecho internacional quiere volver a ser límite del poder, deberá recuperar capacidad de producir consecuencias, no solo comunicados.
De lo contrario, seguirá ocurriendo lo inevitable:
el orden será impuesto por quien esté dispuesto a usar la fuerza,
y la legalidad quedará reducida a un lenguaje para tranquilizar conciencias, no para proteger a los seres humanos.
La historia ya juzgó este dilema.
El veredicto siempre es el mismo: cuando el derecho no actúa, el poder ocupa su lugar.
Amen
🚨Zuchovicki dio POLÉMICA...
✅Un Americano es MEJOR en GRUPO, si esta solo es Homero Simpsons, en GRUPO son BRILLANTES
✅El Argentino SOLO es BRILLANTE, en GRUPO es una asociación ILÍCITA