Ana Julia Carreira explicó que cuando el riesgo de construcción y financiamiento se transfiere al privado, el presupuesto de inversión del Estado se desahoga. El sector público no hace pagos hasta que el servicio esté disponible o el proyecto supere la etapa de construcción, lo que significa que las APP no impactan el presupuesto del MOP durante esos años.
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LA EMBOLIA OFRECE CINCO SEÑALES
( H.L.S. S. L.)
Durante una fiesta, una mujer "tropezó" y se cayó. Ella nos aseguró que todo estaba bien.
Le preguntaron si quería que se llamase a una ambulancia, pero ella dijo que no). Aseguraba que todo estaba bien y, aunque parecía un poquito desorientada, continuó divirtiéndose el resto de la noche.
Más tarde esa noche, su esposo llamó diciendo que ella había sufrido una embolia/derrame cerebral. Unas horas después ella había fallecido. Había sufrido una embolia durante la fiesta pero nadie supo reconocer los síntomas. Nadie supo reconocer los síntomas para identificar una embolia.
Un neurólogo dice que si él puede ver/atender a una víctima de una embolia en menos de 3 horas (TRES HORAS), puede TOTALMENTE revertir/revocar los efectos de una embolia en su totalidad. Dice que el secreto está en reconocer la embolia, diagnosticarla y hacer que el paciente reciba atención médica en menos de 3 horas, lo que a veces es difícil.
CÓMO RECONOCER UNA EMBOLIA
¡Recuerden los "5" pasos, H. L. S. S.L.
Lean y aprendan!
Cualquier persona puede reconocer sencillamente una embolia pidiendo al afectado que haga lo siguiente:
1. *H* Pídale a la persona que *HABLE* y diga una simple oración (Coherentemente). (Por ejemplo: Hoy hace mucho calor)
2. *L* Pídale a la persona que *LEVANTE* los dos brazos.
3. *S* Pídale a la persona que *SONRÍA*
4. *S* Pídale a la persona que *SOPLE*.
5. *L* Pídale a la persona que saque (o que le muestre) la *LENGUA*. Si la lengua esta "torcida", si se va a un lado o al otro, eso es también señal de una embolia.
Si la persona tiene dificultad con *CUALQUIERA* de estas tareas, llame de manera inmediata a una ambulancia, o llame a un número de emergencia y describa estos síntomas a la enfermera o al médico.
Entre más personas sepan esto, más vidas se podrán salvar.
Yo he hecho mi parte. ¿Harás la tuya?🙏🏻😯
Un abrazo fortísimo a estos voluntarios que en Palmira, Boquete, desde ayer se ofrecieron a trabajar para abrir las vías afectadas por derrumbes. Muchos estuvieron incluso de madrugada con machetes, sierras y motosierras, apoyando a la Junta Comunal para abrir los caminos.
Mi hija me pidió que la cambiara de colegio.
Así. Sin lágrimas. Sin enojos. Sin rabia.
Solo se me acercó mientras yo preparaba la cena y dijo despacio:
—“¿Puedo estudiar en otro lugar?”
Le pregunté si había pasado algo.
Me dijo que no.
Le pregunté si no tenía amigas.
Me dijo que no sabía.
Entonces le pregunté si alguien la trataba mal.
Y se quedó callada.
Esa noche no pegué los ojos.
Al día siguiente inventé que tenía que hablar con la directora.
Pero en realidad fui a mirar.
Me quedé en un pasillo y esperé al recreo.
Y ahí la vi.
De pie junto a la verja, con el termo en la mano, mirando al suelo.
Un grupo de niñas pasó y se empujaron entre ellas riéndose.
Un niño le tiró el jugo en la blusa y salió corriendo.
Otra niña le sacó una foto escondida con el celular y la mostró entre risas.
Ella no dijo nada.
Solo apretó los labios.
Como si ya estuviera acostumbrada.
Pero lo que más me dolió no fue eso.
Fue ver que una profesora pasó justo en ese momento.
La miró.
Miró a los otros.
Y siguió caminando como si nada.
Como si mi hija fuera invisible.
Después escribí al colegio.
Les conté lo que ella me había insinuado.
Que en el aula le escondían los cuadernos.
Que en los pasillos le ponían sobrenombres.
Que en el grupo de WhatsApp se burlaban de sus fotos.
Me respondieron con la típica frase:
—“No se preocupe, son cosas de muchachos. Lo estamos manejando.”
Pero no hicieron nada.
Nada.
Esa tarde, al volver a casa, me preguntó bajito:
—“¿Ya lo pensaste?”
Le respondí que sí.
Y que no tenía que volver más a ese colegio.
No preguntó por qué.
Solo dejó su mochila en la esquina y respiró profundo.
Como quien por fin suelta un peso que llevaba cargando sola.
Ahora estudia en otro lugar.
Ni más grande.
Ni más moderno.
Solo más humano.
Donde la miran a los ojos.
Donde la llaman por su nombre.
Y donde no tiene que hacerse pequeña para no ser molestada.
Porque un niño —o una niña— no pide un cambio de colegio por antojo.
Lo pide cuando ya no puede más.
Y lo más desgarrador no es lo que hacen sus compañeros…
sino lo que no hacen los adultos que se supone debían cuidarla.
Y ojalá esto no fuera tan común.
Ojalá no fuera yo una de tantas madres que aprendió demasiado tarde.
Porque hay algo que nunca se olvida:
el día en que tu hija te pide, casi en susurros,
que la saques del único lugar donde debería sentirse protegida.
Historia anónima
«No importa que a veces sueñen cosas que nunca se van a cumplir. Ábranse a cosas grandes y piensen que el mundo va a ser mejor con ustedes. Y si a veces se les va la mano con los sueños, no importa» (Papa Francisco)
Quisiera que volviéramos a esperar en que la #paz es posible. Que desde el Santo Sepulcro, donde este año la #Pascua será celebrada el mismo día por los católicos y los ortodoxos, se irradie la luz de la paz sobre toda Tierra Santa y sobre el mundo entero.
Dicen que cuando estás por salir de tu casa, si te olvidas de algo, al entrar a buscarlo, debes quedarte unos minutos.
Es tu ángel de la guarda que está interviniendo en tu vida para ayudarte, para evitar algo o para que te encuentres con alguien...
Para que un milagro suceda...tienes que darle tiempo.✨
🤍