Puede sonar absurdo, pero el traje espacial que llevó a los astronautas a la Luna fue diseñado por una empresa que fabricaba corpiños.
Es una de las historias más extrañas e improbables del programa Apollo, y un ejemplo perfecto de ingenio estadounidense.
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Me llamo Chema y soy dibujante tradicional. Desde que llegó la IA casi no tengo trabajo, pero yo seguiré dibujando mientras pueda.
¿Me ayudas a difundir mis obras? Por cada retuit ayudas a compartir el arte generado por las personas y Skynet pierde una batalla. ¡Gracias!
Me llamo Jesús Martínez del Vas y soy ilustrador tradicional. ¿Me ayudas a difundir mi trabajo con un retuit? Cada vez que compartas, curas a un gatito, haces feliz a un unicornio, y ademas apoyas arte humano frente a la IA. ¡Mil gracias!
Me gustaría intercambiar boludeces de playa pero acá sólo hay que contar dramas o putear a alguien. Una pena.
Igual ahí va una: Farmacity trajo lentes de sol con aumento muy lindos y buenos. Para leer en la playa, están muy bien.
(Oftalmólogos, oculistas, etc, abstenerse).
Antes de ser un museo, el Louvre fue una fortaleza medieval, una cárcel, un palacio real y un edificio ruinoso. Su historia es la historia de Francia y esa pirámide de cristal que amas u odias fue la cirugía de urgencia que lo salvó de morir de éxito. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽
Te paso la receta de los Rolls de Pizza.
Son ideales como mono porción para cumpleaños, almuerzos rápidos y reuniones familiares.
Receta en hilo y si te gusta es RT!
Hace un par de días, una amiga de Facebook (Beatriz Roson) compartió una reflexión sobre las animaciones sobre fotos antiguas, especialmente las que se utilizan para las publicidades, que me pareció muy acertado.
“Niegan el paso del tiempo, niegan la muerte como si no existiera, reviven gestos y actitudes que probablemente esas personas no tendrían”, dijo Beatriz.
A mí también me pasa algo parecido. Cada vez que veo esas animaciones de fotos antiguas, algo en mí se resiste. Al principio me pareció maravilloso, pero a medida que las aplicaciones de IA se fueron popularizando cada vez más y todos comenzaron a usarlas, lo novedoso dejó de serlo y analizando algunas imágenes de mi propia historia me di cuenta que había gestos, risas y movimientos que no tenían nada que ver con los de las personas que pertenecieron a mi pasado.
Mi primer impulso fue tratar de revivir a mis seres queridos que ya no están, mis abuelos, mis padres, mi hermana… Me emocioné porque fue algo impactante. Estaban ahí, saludándome desde la postal, recreando un momento de felicidad, como tratando de convencerme de que habían revivido y me saludaban desde otra dimensión.
Y en ese momento lloré un poco por ese milagro mentiroso que yo intentaba creerme, por una necesidad nostálgica, por esa sed de melancolía que cada tanto nos invade cuando se nos presenta una foto y nos invita a viajar a los tiempos remotos en los que fuimos felices.
Hoy siento que esas imágenes, tal como fueron tomadas, ya tienen una vida propia: una quietud, una textura, un silencio que hablan más que cualquier movimiento artificial.
Y me parece que hay algo sagrado en la inmovilidad de los recuerdos. En esas miradas fijas, en los gestos detenidos, en la luz que ya no existe. Intentar “revivirlos” con tecnología creo que es una forma de distorsionar su verdad, de robarles la dignidad de haber quedado en el tiempo.
La IA es una herramienta maravillosa que llegó para cambiar el mundo. La estoy usando de manera profesional con otro compañero para contar historias con otros formatos y recrear mundos y paisajes que ya no existen, pero no para revivir seres que ya no están o implantándoles una personalidad que nunca tuvieron. Es un desafío permanente para no cruzar esa línea.
Las fotos en blanco y negro tienen su propia magia, su propia esencia. No necesitan color ni parpadeo para conmover. A veces es mejor dejar que las imágenes sigan siendo lo que son: instantes de una historia que ya ocurrió, ventanas a un pasado que no busca moverse, sino ser recordado así como quedó, quieto y eterno en su silencio.
M.C.
Todo el análisis que a nadie importó, los que se despegan a tiempo y los que proponen aún peores soluciones. Y por qué no tengo amigos, claro. | "Apatía", nuevito en Relato del Presente https://t.co/zNYfaGkLAo
📩 Hoy escribo sobre banderas e identidades nacionales. Como siempre, escriban para comentar o insultar, y si les gusta, ¡compartan! Gracias
https://t.co/HpLoWxn0lo
me sigue emocionando que un demente plantó árboles de bellota en Salta y se puso a cruzar cerdos hasta producir algo comparable a lo que hacen los españoles hace más 6 siglos, lo logró en menos de una generación.
la cantidad de potencial que hay acá.
Un empresario chileno o argentino no podría jamás lanzar una campaña contra las hamburguesas en Estados Unidos. Pero millonarios norteamericanos sí pueden oponerse al desarrollo en la Patagonia.
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Nostalgia de lo analógico
"Si no lo puedo tocar, no lo puedo recordar" Esto se lo escucho a mi mujer que es mucho más lista que yo. En una sola frase ha condensado algo que llevo observando en los últimos años: nos aferramos a los objetos porque no queremos que desaparezcan. Nuestra vida está siendo subida a la nube. Las canciones subversivas que escuché en mi adolescencia ahora pertenecen a una plataforma ultracapitalista. Los álbumes de fotos de nuestras vacaciones en la Manga del Mar Menor, se han reconvertido en una Story de Instagram.
Todo, menos los libros.
Leo atónito que solo un 10% de los libros se leen en formato digital. Y más atónito me quedo cuando me entero de que de ese 10%, el 60% de los libros descargados son gratuitos. Es decir, apenas un 4% de los libros se compran en digital.
Investigo la razón y llegó hasta un estudio que concluye que recordamos peor y prestamos menos atención a los libros en pantalla.
Recuerdo, entonces, esa novela de detectives que me leí un verano en un ebook y de la cual me costaba seguir la trama, porque no recordaba ni las pistas, ni los nombres, ni prácticamente el asesinato.
Al parecer, el problema reside en que la memoria también es táctil. Al tocarlo, activamos también el cerebro. Qué bonito esto: no solo leemos con la mirada, también con los dedos.
Quizás, por eso coleccionamos vinilos, aunque naciéramos después de la muerte del tocadiscos, en la época entre las cintas y los cds. O nos hacemos fotos de fotomatón cuando salimos de fiesta, porque sabemos que ese momento no se puede editar. Como tengo miedo pertenecer a la última generación que compraba objetos culturales por gusto, atiborro a mis hijos a cuentos, les compró cómics que no sé dónde guardar, me paso el día en mercadillos buscando CDs infantiles.
Y sobre todo, les toco, les toco mucho. Les acarició para que, cuando ya no esté, recuerden quién fue su padre.
Soy Jorge Corrales, escritor, y esta #ColumnaAlVacío fue la que me impulsó a comenzar mi pódcast Material Narrativo hace un año, un programa dedicado a las historias analógicas.
nota sobre el eternauta que escribí en 2007 cuando se cumplieron 50 años de su publicación. incluye testiminios de saccomanno y andrés accorsi, y citas de sasturain y piglia. la volví a leer y no le cambiaría nada ✨
https://t.co/sRjCkcHAVg