Este disco no nació de la perfección: nació de mi verdad y de mi aprendizaje. De los silencios que duelen, de los comienzos que no avisan y de las cicatrices que también saben cantar.
Es mi primer trabajo como productora, y detrás de cada decisión hay amor, conciencia y memoria. Es un regreso a mis raíces con el corazón en alto, y una promesa de volar con lo que soy, no con lo que esperan de mí.
Agradezco a Dios por darme fuerza cuando más la necesité. A quienes caminaron conmigo incluso en mi silencio, a quienes levantaron mi voz cuando me temblaba, y a quienes siguen creyendo, aunque el camino no siempre sea fácil.
A Willy Wonka, por ponerle magia a mis ideas. A mi mamá, mi hada madrina, por tu apoyo incondicional. A mi papá, por sembrar en mí el amor por la música y porque, con este disco, mi admiración por ti solo creció. Al equipo maravilloso que tenemos en nuestra disquera independiente. A los compositores y compositoras que escribieron conmigo desde el alma. Y a Marc Anthony, por confiar en mi visión y hacerme este tremendo honor. Qué privilegio cantar contigo.
A mis fans, gracias por su fe constante. Cada desvelo, cada nota, cada paso… es para ustedes.
Este disco es prueba de que la resiliencia también suena. Que nadie se va como llegó. Y que, a veces, el mayor acto de valentía es simplemente seguir cantando. Que nadie apague su voz.