No sé obliga a nadie a qué te escuche, a qué te dedique su tiempo, a qué se quede. No se obliga a nadie a qué te quiera con la misma intensidad que quieres tú, porque las acciones valen más cuando las hacen por iniciativa propia y no por obligación.
No controlas el viento, ajustas las velas.
No controlas el destino, ajustas tu actitud.
No controlas el final, ajustas cómo vivir bien.
No controlas lo que dicen de ti, ajustas tu reacción.
No controlas el pasado, ajustas lo que haces con él.