🚨Los que me conocéis, sabéis de mi interés por el derecho animal.
Cuando un perro esté en situación de abandono y peligro, los agentes de Policía o GC pueden intervenir de oficio. Incluso pueden solicitar una entrada al Juzgado de guardia.
Os lo explico con un Auto mío 🧵⤵️
La convocatoria debe servir de motivación para sacar lo mejor.
Pero es importante saber dónde estás en la opo.
Si es pronto, no te obsesiones. Estudia día a día y ten altura de miras.
Si puede ser tu momento, focaliza el objetivo, planifica y céntrate en el día a día, sin más.
@Raquelyya1 No, la publicación del BOE con el anuncio de más plazas de juez es una buena noticia. De hecho, debería mantenerse ese ritmo durante bastantes años para cubrir las jubilaciones. Cuando el Ministerio de Justicia hace algo bien, se reconoce. No caigan en alarmismos innecesarios.
🚨A lo largo de mi -corta- Carrera he tenido el privilegio de trabajar con magníficos fiscales y muchos son amigos.
La Fiscalía General o el Fiscal General no son lo mismo que cada fiscal. La mayoría de fiscales, igual que los jueces, trabajan anónimamente en cientos de pueblos.
Y lo más importante: es una gran oportunidad pero no quiere decir que sea la única. Luchad por vuestra plaza pero no os obsesionéis pensando que es ahora o nunca.
Mucha suerte 🍀
Durante la oposición nos decimos muchas MENTIRAS, que nos DAÑAN, ENTORPECEN el camino y, en ocasiones, nos acaban HUNDIENDO y nos precipitan a ABANDONAR, porque NO nos vemos CAPACES de lograrlo.
Abro hilo con algunos ejercicios que a mi me ayudaron, y os pueden ayudar 🧵
Hay algo que los preparadores detectamos en pocos minutos cuando un opositor entra por la puerta.
La llama.
No hablo del nivel, ni de la memoria, ni siquiera de la capacidad de trabajo.
Hablo de esa sensación de que la persona que tienes delante está realmente comprometida con el objetivo.
Recuerdo mi época de opositor.
Había semanas en las que mi preparador me fijaba objetivos que parecían inalcanzables. Semanas de 40 o más temas.
Y alguna vez llegué con 4 o 5 temas menos de los que me pedía.
Recuerdo la sensación de frustración. Sentía que había fallado. Que no había estado a la altura.
Sin embargo, mi preparador me decía algo que nunca he olvidado:
“Tranquilo. Lo importante es que lo has dado todo.”
Y tenía razón.
No porque no importen los objetivos.
Importan. Y mucho.
Pero hay una diferencia enorme entre quedarse corto porque uno no se ha exigido y quedarse corto después de haber vaciado el depósito.
Eso se nota.
Un preparador lo percibe. Y el propio opositor también.
Por eso siempre digo que lo más valioso que puede tener un opositor no es el talento.
Es la llama.
Las ganas de superarse.
La ambición por ser mejor cada semana.
La incomodidad de saber que todavía puede dar un poco más.
Porque cuando esa llama está viva, los resultados acaban llegando.
Lo verdaderamente peligroso no es no alcanzar un objetivo una semana.
Lo verdaderamente peligroso es perder el fuego que te hacía perseguirlo.
Muchos opositores afrontan la preparación con una idea equivocada: creen que cada cante ante el preparador es un examen.
Y no lo es.
El preparador no es el tribunal. No va a redactar un informe sobre ti. No decide si obtienes la plaza. Su función es ayudarte a recorrer el camino que te llevará hasta ella.
Sin embargo, hay opositores que viven cada vuelta como si estuvieran jugándose el aprobado. Intentan llevar todos los temas perfectos, ocultar sus debilidades y demostrar constantemente un nivel que todavía están construyendo.
Y eso suele generar un problema.
Porque la preparación deja de centrarse en progresar y pasa a centrarse en aparentar.
Lo importante ante el preparador no es cantar siempre temas de sobresaliente.
Lo importante es que exista evolución.
Que el tema de hoy sea mejor que el de hace un mes.
Que los errores se detecten y se corrijan.
Que cada vuelta te acerque un poco más al nivel que necesitarás el día del examen.
La oposición no se gana impresionando al preparador.
Se gana mejorando de forma constante durante años.
Por eso tampoco tiene sentido pegarse atracones para llegar a un cante con todos los temas impecables si después necesitas dos o tres días para recuperarte.
Ese sistema puede darte una buena semana.
Pero difícilmente te dará una plaza.
Las oposiciones más exigentes no suelen aprobarse a base de esfuerzos heroicos aislados. Se aprueban gracias a una disciplina sostenida, casi aburrida, durante mucho tiempo.
La clave no es correr más que nadie un día.
La clave es poder seguir avanzando cuando otros tienen que parar.
Porque, al final, la plaza suele acabar en manos de quien fue capaz de mantener el rumbo con constancia, no de quien brilló durante unas pocas vueltas.
Ánimo opositores.
Una de las creencias más dañinas en oposiciones como Judicatura, Abogacía del Estado o Notarías es pensar que solo aprueban quienes sacaban matrículas de honor en la carrera o quienes son capaces de hacer siempre exámenes de 9 o 10.
Es cierto que entre los aprobados hay personas con expedientes brillantes. Pero también es cierto que la oposición exige habilidades distintas a las de la universidad.
De hecho, hay un perfil que suele sufrir especialmente: el perfeccionista.
La persona acostumbrada a exigirse mucho, a no dar nada por bueno hasta que está casi perfecto, a sentir que un tema “regular” es un fracaso.
¿El problema?
Que en una oposición larga es imposible que todos los temas estén siempre al máximo nivel. Y porque el día del examen también pueden aparecer nervios, bloqueos o temas que simplemente no salen tan redondos como en casa.
Por eso una parte fundamental de la preparación consiste en normalizar la imperfección.
Acostumbrarte a cantar ante tu preparador temas que no están perfectos. Exponerte a esa incomodidad. Aprender que un tema de 6 también se puede defender. Que un tema de 5 también puede mantenerte en la pelea.
Porque la plaza no siempre se consigue con una colección de dieces.
Muchas veces se consigue siendo capaz de sostener un nivel suficiente cuando las cosas no salen como habías imaginado.
Y esto es algo que conviene recordar: el aprobado no tiene por qué ser un 10. Puede ser un 5.
Y la plaza también.
En los peores momentos.
Donde no había nadie.
Donde no había nada.
Ahí estuvo ÉL.
ÉL me dio la fuerza.
ÉL me tendió la mano.
ÉL me levantó.
ÉL me dio lo que anhelaba mi corazón.
Por eso cada día le doy gracias. Por lo que soy. Porque nada sería sin ÉL 🙏🏼
Vigilad cómo os habláis a vosotros mismos.
Un opositor canta mal un tema, suspende un simulacro o lleva varios días rindiendo por debajo de lo habitual y empieza a decirse cosas que jamás le diría a otra persona:
“Soy un desastre.”
“No valgo para esto.”
“No voy a aprobar nunca.”
Ahora haz un ejercicio.
Imagina que quien ha cantado mal ese tema no eres tú. Es un compañero al que aprecias y que lleva años esforzándose.
¿Le dirías esas mismas palabras?
Probablemente no.
Le recordarías todo lo que ha avanzado.
Le dirías que un mal día no define una oposición.
Le ayudarías a analizar el error y seguir adelante.
Entonces, ¿por qué te hablas a ti mismo de una forma que jamás utilizarías con otra persona?
En muchas ocasiones no es el problema lo que hunde al opositor.
Es la conversación que mantiene consigo mismo después del problema.
🚨 Comunicado de varias Asociaciones Judiciales y Fiscales en relación con la campaña de presión a jueces y, en particular, las informaciones de espionaje a la juez Beatriz Biedma, su familia y su entorno.
Lo que está pasando es de extrema gravedad.
Durante la oposición intenté seguir dos reglas muy simples que me ayudaron más de lo que imaginaba.
1. No instalarme en la queja.
Todos tenemos malos días. Todos nos frustramos.
El problema no es quejarse. El problema es quedarse a vivir en la queja.
Cuando algo me salía mal o estaba cansado, intentaba no alargar ese estado más de lo necesario. La queja prolongada no soluciona nada. Solo consume energía y te aleja de aquello que sí puedes controlar.
2. Valorar lo que ya tenía.
Es fácil pensar en todo lo que la oposición te quita: tiempo libre, planes, vacaciones o vida social.
Pero pocas veces pensamos en todo lo que nos da.
La oportunidad de perseguir un sueño profesional.
La posibilidad de dedicar unos años a invertir en nosotros mismos.
Un entorno que nos permite prepararnos.
Y eso, aunque a veces lo olvidemos, no está al alcance de todo el mundo.
La oposición es dura. En muchos momentos, tremendamente dura.
Pero si aprendemos a valorar lo que tenemos en lugar de obsesionarnos con lo que nos falta, y si evitamos quedarnos atrapados en la queja, afrontaremos el camino desde una posición mucho más fuerte.
La dificultad seguirá ahí, pero nuestra forma de vivirla será distinta. Y muchas veces no es la realidad la que marca la diferencia, sino la actitud con la que decidimos enfrentarnos a ella.
Ánimo opositores
MATICES:
* 1 oral suelen ser 12 min/ tema y en el 2, 14 procesales y 9/10 mercantil, adm/lab.
*El temario ya está publicado sin modificaciones
*En caso de publicación antes de la elección de letra, regiria la misma (U)
*Novedad: posibilidad descartar una bola en ambos orales
No os agobiéis por el adelanto de la convocatoria
No os debéis exigir pasar el test, ni el 1er oral, ni sacar la plaza. Porque ahí hay muchos factores que no controláis
Exigíos que cuando llegue el momento del examen, miréis atrás y tengáis la tranquilidad de haberlo dado todo.
La potestad de acusar corresponde siempre al Ministerio Fiscal (único titular de la acción penal pública) salvo en delitos privados así como a las acusaciones particulares y populares si las hay.
El juez o instruye o juzga, jamás acusa.
Principio básico del Estado de Derecho.