Pasar tiempo sola, me hizo darme cuenta de que yo no quiero un novio; yo quiero un hombre comprometido con su crecimiento, que yo admire enormemente, que sea honesto, priorice la lealtad, quien me haga sentir cuidada y que comparta mis valores.
Tengo la MALÍSIMA costumbre de ser una persona tan observadora, que puedo notarlo TODO. Los detalles, los gestos, las palabras no dichas, las acciones... Y aunque nadie me diga que algo cambió, yo ya lo sé. Me rompo sola el corazón con mis propios pensamientos, y eso es lo peor.