La muerte, en realidad, no existe, solo es un cambio de escenario, una mudanza del alma.
No hay forma de saber con certeza si “estás vivo”, porque lo que llamamos vida también es un sueño, una proyección, un fragmento de algo más grande.
Morir aquí es despertar allá. Cada plano tiene su vibración, su forma, su lección. Y el alma los habita todos… al mismo tiempo.