hay días que me duelen hasta las cosas que creía superadas y me hacen darme cuenta de que a lo mejor el dolor nunca se va, simplemente lo empujas a un rincón de tu mente y, aunque hagas espacio para otras cosas, siempre está ahí.
Mereces un amor saludable con alguien que te escuche, te vea, te entienda, te aprecie, te apoye y te ame. Alguien que sea paciente, se comunique con claridad y te construya contigo un espacio tranquilo y seguro para sanar, crecer y florecer juntos. Un amor bonito que sepa a amor, no a desamor. Un amor genuino del que nunca tendrás que sanar.