Hoy es un día triste para todos los que conocimos a Mario Pereyra, su familia, amigos y millones de cordobeses y de argentinos en todo el país. Siempre lo sentí como un padrino con quien compartimos la pasión por sacar a la Argentina adelante.
Ante estas situaciones es fundamental reaccionar de manera racional, proporcional y equilibrada, y evitar que el miedo controle nuestras decisiones. Estemos unidos. Cuidémonos entre todos.