Hazlo sola. Hazlo sin aplausos. Hazlo sin enseñarlo. Hazlo cansada. Hazlo sin ganas. Hazlo rota. Hazlo cuando menos creas que puedes hacerlo. Hazlo poco. Hazlo mucho. Pero hazlo. Y cuando lo consigas, apláudete, ya que tú, sola, cansada, sin ganas, rota y sin creer, lo hiciste.
No eres más que nadie, ni nadie es más que tú. Deja cualquier delirio que te haga creer que tienes superioridad. Todos tenemos la misma dignidad, y eso no distingue de posición, dinero o influencia. Eso es cuestión de humanidad.
una mujer se enamora de la forma en que la tratan y se desenamora por la misma razón. por lo tanto, un hombre nunca pierde frente a otro hombre, sólo frente a sí mismo.
Uno tiene que saber cuándo hay capítulos de la vida que ya no dan para más, que por más que uno busque extenderlos, ya no tienen sentido. Y también hay que ser lo suficientemente fuertes para decir: “hasta aquí llego yo”, y aprender a soltar.
Con el tiempo aprendes a frenar la lengua, y no reaccionar cada vez que escuchas o ves algo que no te gusta. Aprendes a alejarte, evitar lugares, situaciones y personas que no valen la pena como para perder tu tiempo y energía, nada más sanador que eso.