Después de lo de esta semana, si los camioneros quieren pitar tres días seguidos por la Virgen del Carmen, yo misma voy y les pongo los moñitos de papel en los retrovisores.
Ufff, qué secuencia. Ufff, qué HERMOSO MOMENTO. Justo después de marcar su PRIMER GOL en una Copa del Mundo, Lucho Díaz se tiró al césped del glorioso Estadio Azteca y no pudo contener las lágrimas. Gritó, lloró y agradeció. Así se ve el festejo cuando acabas de cumplir el sueño por el que trabajaste toda tu vida. Te lo mereces como nadie, Luchito. ERES UN ÍDOLO COLOMBIANO.