Pocas cosas degradan más la convivencia democrática que el lenguaje inadmisible de quien ejerce el PEN. Vergonzoso quienes desde cualquier lugar lo normalizan.
En un giro para nada inesperado de los acontecimientos, la agenda, que a esta altura debía ser la avalancha de inversiones, la inflación cero y una economía encaminada a ser Irlanda, es el aumento de los suicidios y la mora en niveles récord por el endeudamiento de las familias.
La necesidad de creer en algo. Enfrente de la fila dos policias echaban a un señor que dormía en la calle
#postales de esto que no nos merecemos pero está pasando
Pasé por una librería que cierra la semana que viene. Hablamos con los dueños de que no nos merecemos lo que está pasando y nos dimos fuerza para seguir y para volver a encontrarnos por ahí. A la vuelta había una fila de una cuadra para entrar a una iglesia evangélica...
🔴 Mollo: "Tenemos unos criollos que nos están haciendo pelota" 🔻
📌 El vocalista de Divididos sacó una bandera con la leyenda "Las Malvinas son argentinas" igual a la que exhibieron los jugadores de la Selección durante el último Mundial.
Cada tanto vengo por acá a hablar de buenas entrevistas (oficio que quedó en el alma y al que ansío volver) que veo por ahí. Recién acaba de suceder una deliciosa entrevista con Marilú Marini en Otro día perdido. Tomarse el tiempo para escuchar a un personaje tan maravilloso...
Y acá estoy escribiendo esto. En este país en el que mucha gente la está pasando muy mal. Con ese deseo muy personal de mandar todo a la mierda y hacer algo que me haga un poquito menos infeliz. Como escribir sin IA pero con la presión y las largas horas de un martes
Esta mañana se subió al 29 una señora que vivía en la calle. Con su pie cubierto por una bolsa, una frazada y una banda de tela celeste y blanca sobre su ropa, como si fuera una banda presidencial. Era una señora mayor, una metáfora de lo que este país hace con los viejos.
Hace un rato llegué a casa. Puse el partido, como le dije al señor del diario. Seguí trabajando porque la presión nunca termina. Llamé a mi vieja para ayudarla con la diaria, con PAMI, con su jubilación paupérrima, porque la presión nunca termina. Pero ella me escuchó a mí
Era la época en que manejaba y se me desordenaba el flequillo. También tenía un asma galopante pero sonreía fuerte a pesar de todo.
Que todos los niños y niñas tengan un plato de comida y alguien que los abrace y les diga que todo va a estar bien