Mi dedo gordo del pie tiene lonjitas, amo leer las cajas de los cereales, viajar y comer en el mercado local de cada lugar, las burbujas y el cine en el cine.
Ni en tiempos de las intervenciones extranjeras, ni en la Guerra de Reforma, ni en la Independencia o la Revolución el gobernante en turno blindó así Palacio Nacional. La cobardía de este presidente es histórica.