Si yo fuera de la campaña de Cepeda, haría una campaña masiva con la idea de salvar la consciencia y votar en secreto por Cepeda aunque en público se diga lo contrario por la presión violenta de la derecha.
La lanzaría en Antioquia.
Se emborracharon de plaza pública, embriagados con los aplausos de los convencidos, se olvidarían de los votantes que tienen que convencer.
Hoy la política es mucho más compleja que leer discursos en una tarima.