Parece mentira, pero tener un buen novio sí te hace la vida más bonita. Tener a alguien con quien compartir, apoyarte, reírte y sentirte acompañado cambia muchas cosas.
Hay personas que lograron superar sus peores momentos gracias a un perro que insistía en salir a pasear o a un gato que nunca dejó de acostarse a su lado. No son mascotas, son familia, y no pienso discutirlo.