ojalá todos fuéramos conscientes de lo importante que es tener empatía con los sentimientos de los demás; tener la capacidad de decir “no voy a hacer esto porque sé que le haría daño” podría cambiar muchas cosas
Si por casualidad me muriese (que espero que sea dentro de 75 años) que alguien se acuerde de que mi perrita está en mi casa sola. No tiréis la puerta abajo porque siempre está apoyada, llamad a un cerrajero y pagadlo vendiendo algún anillo mío que son wenos.