Me da risa cuando alguien me pregunta si escribo. Porque sí escribo, de hecho escribo mucho; hasta me atrevería a decir que lo hago bien. Pero no me interesa que nadie lo conozca. Escribo para que nadie lo lea. Escribo porque me da la gana. Porque me es necesario y nada más.
El cirujano: Hoy operé dos columnas. ¿Tú?
Yo: Hice la historia clínica de un paciente con autismo que está creando un cómic sobre personas fallecidas que intentan volver a ser humanas, pero reencarnaron en objetos no humanos (lamparas, aspersores, etc).