Volver a cantar "Es el equipo de Miguel" con sus cenizas adentro de la cancha tuvo un nivel de emotividad que es imposible describir con palabras. Un homenaje a la altura de uno de nuestros mayores ídolos.
Un tipo que nos dio absolutamente todo.
Nos salvó, nos regresó del abismo y nos sacó campeón.
Junto al Patón, ningún técnico me pudo hacer tan feliz como el señor Miguel Ángel Russo.
Que en paz descanses, Miguel.
¿Cómo no te voy a amar?
Si crecí con vos.
Si el primer abrazo de felicidad por Central con mi viejo, fue gracias a vos.
Nos devolviste la felicidad.
Aquella noche en jujuy y la última en Santiago.
Los días más felices fueron junto a vos.
Te amo para toda la vida, Miguel.