Encontré paz cuando dejé de sentir la necesidad de responder a cada provocación. Hoy prefiero ignorar, bloquear o alejarme de quién perturba mi tranquilidad. Ya no me interesa tener la última palabra; prefiero conservar mi paz antes que ganar cualquier discusión.
Me siento desconectada de un montón de cosas y personas que antes amaba, y por primera vez entiendo que quizás no está mal. Todos cambiamos, todos crecemos y, a veces, simplemente dejamos de sentirnos plenos en lugares, vínculos o circunstancias que antes nos hacían felices.