Con el tiempo uno cree que entiende,
que ya no va a repetir lo mismo.
Pero la vida no enseña, solo repite.
Y uno vuelve al mismo lugar, con otra cara, con la misma herida.
No es falta de aprendizaje, es naturaleza.
El alma se cansa, pero sigue,
porque entender no siempre salva
Un estómago con hambre, una billetera vacía, un corazón roto, pérdidas y faltas de respeto... enseñan a un hombre las lecciones de vida más importantes.