🔴Me perdonan pero hay que ser muy hijo de puta para convertir la muerte de una activista anticorrupción en un ejercicio de especulación pública.
Cuando una voz incómoda para el poder aparece sin vida, la obligación del Estado no es burlarse, minimizar ni ensayar hipótesis ante los micrófonos, sino investigar con rigor, prudencia y respeto.
Mónika Silva no era un meme ni una estadística. Era una mujer que denunció corrupción y que había advertido amenazas.
La empatía institucional también es una forma de justicia. Y la conciencia de un país no debería tolerar que se trate con ligereza la muerte de quienes se atrevieron a incomodar al poder.
Si,
también es Ecuador 🇪🇨
El mismo país en donde su presidente @DanielNoboaOk,
hijo del hombre más rico del país,
crea leyes truchas para que su familia y amigos evadan cientos de millones de dólares en impuestos.
A mi no me hablen de decencia.