En una era de tanta táctica mecanizada y fútbol posicional estricto, los jugadores creativos como James son un oasis necesario para el espectáculo. Sin dudas un infravalorado de la era moderna de este deporte.
Su carrera tuvo altibajos en los clubes europeos, es cierto. Pero cada vez que se pone la camiseta de su Selección, el tiempo parece detenerse. El pase filtrado, la pausa exacta, el remate de media distancia. Un jugador de esos que pagás la entrada solo para verlo a él y 21 más.