Cuenta el mito que Dios le regala la suerte en los dados a quien logre estafar al Diablo. Dicen que ese es el secreto de los grandes apostadores.
Algunos aseguran que hubo quienes lo hicieron dos y hasta tres veces.
Pero nadie sabe quiénes fueron ni qué recibieron a cambio.
He decidido vivir mi vida en un atardecer de otoño. Rescindiré de las mañanas, noches y amaneceres.
Ya he tenido suficiente de los veranos, primaveras e inviernos.
No necesito desayunos o cenas.
Ya no volveré a las charlas de madrugada. Solo un atardecer de otoño por siempre.