Un recordatorio para no olvidar cada lágrima derramada por un paciente; la indignación ante las injusticias; el vacío y la impotencia ante la muerte y el sufrimiento. Aceptar la incapacidad de controlar todo y tener la sabiduría para mantener en control lo que sí. Amar siempre.
Cómo así que este futuro de ser "beata" es por mi pésimo relacionamiento con los hombres y falta de terapia, y no porque me barrieron los pies cuando era niña
Hoy oficialmente termine la rotación más difícil del segundo año de residencia. Algunos días fueron muy difíciles, pero ver la cara de mis pacientes me recordaba por qué estoy acá. Ser pediatra es mi sueño y los niños son de lo que más amo en el mundo.
No cambio esto por nada ❤️