No esperaba la repentina presencia de la contraria, levanta la cabeza lentamente y se apoya la barbilla en los antebrazos.
— No es eso, perdona.— Se encoge de hombros levemente.— Una pesadilla. Pero no ha sido agradable.
Por fin le dedica una mirada, aunque sus ojos
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Pequeñas risitas suelta, está orgulloso de haberlo conseguido y sabía que tenía la razón aquella vez.
— ¿Hacer algo? ¡Claro que sí!
Por poco se había atragantado con los dulces, pero se había dado golpecitos en el pecho y tragado antes de haber respondido.
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Pequeño tick que le daba en el ojo, no quería dar la satisfacción de que lo había logrado por adorable, pero no tiene como responder.
Funcionar, le funcionó.
— Si si... Lo que digas... Oye. ¿Quieres hacer algo? — Esta aburrido, y así desvía el tema.
Asiente satisfecho, dispuesto a comenzar el camino para buscar el primer puesto de comida que encontrasen.
— ¿Qué tipo de comidas te gustan?— Preguntó con curiosidad, comenzando a caminar y haciéndole gestos suaves para que fuese con él.
sonríe algo encantada y enternecida ante el ofrecimiento.
— bueno, podría ser agradable.
te acompaño por un juguito —
no es su bebida favorita , pero suena bien salir de su zona de confort del clásico té de hierbas que toma siempre.
nueva ciudad,.. nueva apariencia,
&
de los humanos.
Cuando bajó las manos, justo sintió ese tirón en su mejilla y soltó una risita.
— ¡Diane! Tienes un bonito nombre.
La analiza por un segundo antes de señalarla con el dedo.
— ¡Me gusta tu estilo! Por cierto, ¿también eras un Pokémon?
Hace un pucherito.
— ¿Me puedo quedar así de pequeño siempre...?— Se replanteó, palmeándose suavemente las mejillas.— Uh... también me gusta como soy, aunque si creciese un poco más, quizá podría entrar a los juegos esos donde apuestan dinero.
Era lo poco que había visto
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—¡Con más razón! Tienes que cuidar cuanto comes, o te puedes quedar así de chiquito por siempre… aunque eso también sería bonito.—
No se resistió y le dió un jaloncito en la mejilla, aunque ante la pregunta, sabía que debía responder.
—Soy Lady Diane, pero los niños buenos±
No sabe lo que planea, pero desde luego le gustará mucho ser presentado.
— Podemos compatir palomitas, muchas palomitas, y jugo, y helado...— Comenzó a mencionar.
Ay, ya se ha condenado solita, ahora no podrá escapar de él. (?)
¡Pueden seguir riéndose juntos! Él encantado.
Sin embargo, ante la propuesta, sus ojos se iluminaron y no pudo contener la emoción.
— ¡¿UNA PIJAMADA?!— Repitió con ilusión, cerrando los puñitos.— ¡Claro que sí que quiero! ¿De verdad puedo quedarme? Muchísimas gracias.
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Sea lo que sea que haya en la risita del pequeño, se está volviendo adicta a ello. Se le hace tan tierno en tantas formas que solo quiere verle feliz.
Aunque ahora que lo recuerda... verlo por acá solito y todo lo demás. Se siente tonta de no haberlo notado tan rápido. (+)