una de las peores sensaciones es cuando alguien deja de ser parte de tu rutina, ya no le hablas, no le cuentas tus cosas, no te ríes con esa persona, ya nada. Y es peor cuando te pasa algo súper bueno y quieres correr a contárselo, pero ya no está y no volverá a ser igual.
me llevó mucho tiempo entender que, aunque sepamos cuidarnos solos y seamos independientes, habrá días en los que desearemos que alguien nos escuche y nos dé un abrazo para aliviar todo lo que sentimos. No siempre seremos tan fuertes para soportar tanto peso solos y está bien.