a poder crear, reír, y ser, todo eso que pensaba que me daba el mar, pero que yo me conformaba solo con ver como el mar lo albergaba, sin tenerlo yo dentro.
Sentía con una intensidad digna de un primer amor, pero no conocía el amar, era comparable a una lapa: contento cuando le tocaba el mar siempre con afán por bailar, pero inmóvil y aburrido en su ausencia. Ahora latente tengo esa gracia en mi, a la espera de otra ola que me anime