FRIENDLY REMINDER THAT WE LITERALLY DEPEND ON TREES, CLEAN WATER, HEALTHY SOIL, AND STABLE ECOSYSTEMS TO EXIST. THAT'S NOT AN OPINION, IT IS HOW LIFE WORKS. STOP TREATING OUR FORESTS, RIVERS, OCEANS, AND WILDLIFE LIKE THEY'RE REPLACEABLE
Los hombres cineastas se niegan a dar a las mujeres vello en las piernas o en las axilas en las películas de supervivencia, pero añaden una escena gráfica de violación de 10 minutos para aportar "realismo".
La gobernanza local se rasga las vestiduras ante un desfile alegorico de la diversidad argumentando mala influencia a la niñez, pero deja a narcos exhibirse ante jovenes para reclutarlos luego con su poder dinerario!!!!
LOS CUERPOS ESTABAN EN UNA BODEGA | 44 años después, la memoria encuentra su nicho:
68 indígenas de Chimaltenango descansan por fin en paz.
Simeón Atz Tzutuj lo vio todo. Vio cómo el soldado le gritaba a su esposa embarazada. Vio cómo le disparaban en la frente. Vio cómo sus tres hijas también caían.
Eso fue en 1982, durante la masacre de San Martín Jilotepeque. 44 años después, los restos de 68 víctimas del conflicto armado interno recibieron sepultura digna en el cementerio de Pacoj, gracias al trabajo de la Asociación para la Justicia y la Reconciliación (AJR) y el Centro de Análisis Forense (CAFCA). Pero el Estado guatemalteco, el mismo que ordenó la masacre, nunca cumplió su promesa de darles entierro.
Los cuerpos estuvieron apilados en una bóveda durante 20 años. La justicia no llega: la memoria la construyen los deudos.
El @Ejercito_GT, bajo el mando de Fernando Romeo Lucas García, arrasó San Martín Jilotepeque el 12 de febrero de 1982. La política de «tierra arrasada» contra las comunidades mayas dejó más de 200 000 muertos y desaparecidos. Los restos fueron exhumados entre 1998 y 2020, pero el Estado los abandonó en cajas de cartón. La administración de la exfiscal general Consuelo Porras archivó sistemáticamente los casos de lesa humanidad, blindando a los militares acusados de genocidio. El general golpista Efraín Ríos Montt fue condenado por genocidio, pero murió sin cumplir su pena. Manuel Benedicto Lucas García, exjefe del Estado Mayor, fue sentenciado a 58 años en 2018, pero el juicio por genocidio ixil en su contra quedó en el limbo.
La justicia en Guatemala es un espejo roto: los poderosos nunca pagan, y los muertos esperan décadas por un nicho.
Campesinos de El Rosario, San Miguel Dueñas, Sacatepéquez, que perdieron sus cosechas por rociado de químicos, denuncian al empresario agroexportador Juan Arturo Girón Jansa, como responsable, y quien es sobrino del operador político Gustavo Alejos.
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