La felicidad está subestimada. Nos la pintan como éxtasis, pero casi siempre es calma. Es la ausencia de urgencias. Un domingo por la tarde sin nada que resolver.
hay tantas personas tan enojadas y alejadas de la ternura, que encontrarte con alguien que sabe cuidar y respetar la realidad del otro es algo así como encontrar un poco de sosiego (un respiro en estos tiempos insensibles que corren).
la confianza también se cultiva por medio de gestos insólitos que nos sorprenden y nos despiertan una suerte de euforia tolerable. El amor es selectivo y detallista, de lo contrario amaríamos a todo el mundo,
por eso la confianza toma fuerza en el reconocimiento mutuo.