Cuando las reglas las viola la clase media en Palermo o en la costa es rebeldía y se festeja. Cuando se vulneran en las villas del conurbano es ignorancia y se repudia.
No es una cuestión de reglas, es una cuestión de clase.
El nivel de paternalismo que manejan nuestros diputados y senadores. Les damos permiso, las acompañamos, las dejamos estar en nuestro partido, las acompañamos en su toma de decisiones.