mis padres no criaron a ninguna tibia, yo pago, yo resuelvo, lo hago cansada, lo hago con miedo, con el corazón roto, enferma, con dudas.
Pero lo hago y lo seguiré haciendo.
A medida que uno envejece, se da cuenta cada vez más de que la verdadera felicidad se compone de mañanas tranquilas, un entorno limpio, acostarse temprano, un hogar seguro y personas que no te agoten la energía...
Lo más rico de un hombre definitivamente siempre será la iniciativa: vamos, te envío, te llevo, te traigo, te subo, te bajo, que quieres, tengo este plan >>