no solo hiciste llorar a mi versión adulta, también hiciste llorar a mi niña interior. Le hiciste revivir el abandono, volver a sentirse insuficiente. Pero eso fue mi culpa: un día te conté mi historia, t hablé de mis heridas, te di las armas para destruirme, y vos las utilizaste
Uno de los peores dolores que he sentido, es el proceso tan doloroso que se pasa cuando te alejas de alguien que realmente querías en tu vida y ver como a esa persona le da igual.
Un día entenderás que quienes se fueron no se llevaron nada. El amor era tuyo, la bondad era tuya y la luz era tuya. Nada de eso les pertenecía; todo sigue intacto dentro de ti.