Vas a morir, no sabés cuándo, y todo lo que construís: guita, reputación, relaciones es prestado, no tuyo. El universo no tiene ninguna obligación moral con vos: no te debe justicia, no te debe sentido, no te debe una segunda oportunidad. Las cosas buenas que te pasan no son porque "te las merecías" y las malas no son castigo. Simplemente pasan.
Y la parte que más cuesta asumir: la responsabilidad es tuya igual, aunque el punto de partida no lo hayas elegido. Nadie te va a explicar el resultado final con el "pero yo no tuve la culpa de cómo empecé". El resultado es tuyo, lo hayas causado vos del todo o no.
De ahí en más, lo único que tenés en tus manos es qué hacés con el tiempo que te queda y con la gente que tenés cerca
mi silencio es mi límite. Soy alguien que busca soluciones, que dialoga y se disculpa cuando es necesario, pero si llego al punto de quedarme en silencio, significa que he agotado todas las vías. Y en ese momento, la paz interior se vuelve más valiosa que cualquier discusión